domingo, 22 de junio de 2025

Al final...

 Y como jode que se metan en tu cabeza de esta manera. 


Y que usen tu miedo al mundo, tu sensación de no encajar, para absorberte, para hacerte creer que él tiene la razón, que el resto del mundo se equivoca. Que los demás no son lúcidos, solo él. Y con él, tu tampoco caerás. Estás a salvo. Estás segura. Lo único que has querido siempre. Estar segura de algo.

Mezclar sus ideas con las tuyas, hacerte pensar que nadie más o muy pocas personas, exclusivas, y que él las tiene a su alrededor, son los únicos que realmente cuestionan la vida y lo hacen bien. ¿Los demás? Todos borregos. Todos comprados por el marketing. Inútiles. No les siguas. No seas como ellos. Sé como yo.

Sé como yo quiero que seas. Recórtate. El cuento del cuadrado que no entraba por la puerta. Se lo conté. Le conté ese cuento. Le conté, llorando, el cuento del Rey y su anillo con frase grabada: esto también pasará. Le gustó. Yo también le gusté. Pero no quiso escuchar más historias mías. No me quiso escuchar más. "Me aburre cuando me hablas de tu trabajo, los niños no me gustan". Hablemos del mío.

Quería hablar. Hablar mucho. Hablar él. ¿Yo? Escuchar. ¿Quieres hablar? Levanta la mano. ¡Maleducada! ¿En tu casa no te enseñaron modales? Si estoy hablando yo, te esperas.

Yo levanto la mano. Me interrumpe. Sé lo digo. Me lo niega. ¿Estoy loca? Yo estaba hablando. 

Ya habías acabado. 

No. 
¿Qué no? Mentirosa. Me haces gaslighting, como mi ex. 

¿Yo hago gaslighting? Pensaba que lo estaba haciendo él, y de repente soy yo. Se enfada. Me deja de hablar. Amor… ¿Qué te pasa? Háblame. 

No puedo. 

Y yo sufro. Y dice “no puedo seguir con esto, yo no merezco esto”. 

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Tengo frío, necesito cerrar la puerta para ducharme.

No. No puedo quitar la barra.

Al principio la quitabas y no pasaba nada.

Te compro un calefactor.

Es una estufa. 

Es lo mismo.

Con la puerta abierta no sirve una estufa…

Te quejas por todo.

Ok. Y dejé de ducharme cuando estaba en su casa o pasaba frío al hacerlo. 

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No me gusta que calles cuando te enfadas. 

Me voy para que no sea peor. ¿Prefieres que grite?

No. 

Pues no puedo hacer nada, entiende que necesito espacio. 

Ok. Necesito no sentir que me vas a dejar cuando te callas. 

¿Dejarte? Yo no haría eso. 

Me dices que no puedes más. 

Interpretas mal tú, tienes que curar tus heridas de abandono, trabájate. 

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Me enfado. Ya no aguanto todo esto. Y una de las cosas que me sale decirle es “Te dije que tenía frío sin poder cerrar la puerta!”

No pensaba que lo dijeras en serio.

¿Por qué? Claro que lo decía en serio. 

No, tienes que insistir más. Pensaba que era una queja más, te quejas mucho por cansancio, por frío. 

Lo digo de verdad… no lo exagero.

Sí, tienes que aprender a regular las quejas, al final dejaré de creerte o de tomármelo en serio, y no quiero eso.

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He quedado con mi amigo, necesita ayuda. 

No. No quedes con él. He tenido pesadillas. Tengo heridas de traición, cuídalas. 

¿Y las mías? Se calla. No me habla. Esto es eterno. Lleva 3 horas así, haciendo que no con la cabeza. Ha dicho que así no se puede tener una relación. Seguro me va a dejar. 

Perdón, lo siento, no tengo que enfadarme por esto, perdóname, no quiero ser así, es un enfado irracional. Lo abrazo. Te quiero. Yo más. 

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Quedo con mi amigo. 

Me has traicionado. 

Es mi amigo. 

Estabais solos. 

¿Y qué? Dijiste que eran irracionales. 

Dije que tenía heridas. 

¿¡Y las mías!? 

Trátatelas. Egoísta. No puedes pensar que te voy a abandonar por cualquier gilipollez. 

No tiene sentido lo que dices. 

Deja de invalidarme, tengo emociones, no eres el ombligo del mundo.

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Habla calmada mi amor, me pongo nervioso si hablas así. 

Estoy emocionada, estoy feliz.

Ya, pero cálmate, me pone nervioso. 

Tú también hablas así. 

No me cuestiones, siempre haces lo mismo, te tomas a mal todo lo que te digo, te enfadas por todo. 

Yo no me he enfadado. 

Sí. 

No, solo he dicho que tú también, que hablar así, es normal. Se calla. 

Otro montón de horas en silencio. 

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Me castigas.

No. No sabes darme espacio. Me acorralas.

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No puedo más. No me siento bien. Siento que he perdido mi identidad.

Eso les pasa a muchas mujeres cuando son madres. ¿Qué te crees? ¿Qué teniendo hijos vas a poder mantener tu identidad? Miedo me da tener hijos contigo. 

Tiene razón. Es una tontería. Pero no estoy bien. Da la vuelta a las cosas. No me deja abrazar a mis amigos. Si salgo a comer con ellos se enfada. Si quiero ir a un concierto se enfada. “Ahí se va a ligar”. Ok. No voy. Pero estoy mal. Esto no me gusta. Huele raro. Hace mucho. Se aplica una vara de medir distinta a él que a mí.

Otra vez con la vara de medir.

No puedo más. Creo que voy a irme. 

No. Te quiero. Pensaba en ir de vacaciones contigo.

¿Vacaciones? No le gusta la “gente que viaja”.

Ven a mi casa. Tengo un regalo.

Me encanta. Ha pensado en mí. Estoy exagerando todo. No tengo paciencia. No valoro lo que tengo. Es bueno. Me cuida. Con él estoy segura. Es todo lo que he necesitado siempre. Estar segura.

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Hoy se ha enfadado, por una tontería. Se ha metido con mi pelo. 

No te queda bien. No te lo he dicho, pero hoy lo tienes peor.

A mí me gusta.

A mí no. Él cuelga la llamada.

No entro en pánico. No pasa nada. Mañana hablemos, sí, seguro. Mañana estará todo bien. Espero que duerma bien. Buenos días. 

Buenos días. 

¿Cómo estás?

Bien. ¿Tú?

Bien, en clase, tengo ahora dos horas y luego una charla. Silencio por 6 horas. hola?

que

pensaba que estaba bien, veo que no... no voy a poner más puentes, si se enfada, que vuelva. 

Es tu culpa. Mira como me hablas. "hola?". Me estás acusando. Es pasivo agresivo. 

Es una forma de abrir chat. 

Me atacas. 

No. Me quiero ir. No puedo más. 

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¿Y por qué das me gusta a esta publicación?

No sé, me ha hecho gracia, sin más. 

Ya, claro...

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Y hay más historia. Y seguramente la termine contando toda. Porque necesito sacarlo. Necesito leerlo. Y que el dolor al leer sea tan real como el que siento. Pero no puedo más.

Mi cabeza es un batiburrillo de escenas incongruentes en que yo veo que estoy ahí, pero no me veo a mí. No soy yo. Quien es esa chica que se deja hacer eso. Que le hablen así. 

Me ha convencido, me ha apartado, me ha hecho escribir sobre algo que no siento. A mí me gusta ese mundo, hay gente mala, yo lo sé, pero también sé que hay gente buena. Gente que cuida. Genuinamente. Y no para que te quedes a su lado a hacerles compañía.

Solo fui su herramienta, para evitar la soledad. Es horrorosa. Lo sé. Pero si quieres a alguien al lado, a alguien como yo… a alguien que te va a querer incondicionalmente y con compromiso de lucha, no solo emocionalidad, cuidarme es lo mínimo. 

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Al final él ha quedado de bueno. O de víctima quizá. Como siempre, a él la vida le trata fatal y todo se lo arrebata: la felicidad, las oportunidades… y al final esto se trata de mis miedos, de mis dudas, de mis inseguridades. Porque él es perfecto, no tiene nada que mejorar, hasta el psicólogo (una sesión ha ido) le ha dicho que no necesita mucho más, que tiene mucha capacidad de autoconocimiento y que las herramientas ya las tiene. 

Me gustaría saber qué le ha contado, qué le ha dicho para que considere que "no necesita mucho más", me gustaría haberme sentado con él delante de un psicólogo y ver como se comporta. Una vez le dije que era muy distinto conmigo que con los demás, y por su reacción lo reconducí a que conmigo era cariñoso y con los demás distante, pero en realidad sentía que era un personaje, un personaje que se modifica para encajar. 

Le he explicado mil y una veces lo que me pasaba y ha sido incapaz de mostrar atisbo de cambio, porque él es perfecto, él lo hace todo bien. Y no exagero. De verdad que dice siempre que no tiene que reconocer nada malo porque no ha hecho nada mal, y yo contesto que si todo lo malo que nos pasa de verdad es responsabilidad mía, eso es raro. Y me dice que “si, todo lo que se refiere a comunicación si”. Nunca dice un soy perfecto, no me equivoco, lo hace como por campos "en esto no me equivoco", "yo de esto sé", "yo me he informado", etc. Jamás ha reconocido hacer algo mal. Ni siquiera en una ocasión que me contó que agredió a su expareja o cuando le fue infiel. La tiró al suelo de un empujón, pero es que ella le había acorralado y estaba agobiado. También le engañó con una amiga suya de la que no paraba de hablarme todo el tiempo, lo increíble y maravillosamente inteligente que era (más de 10 años de diferencia se llevaban, ella más pequeña), pero claro, es que la relación con su pareja ya estaba rota, entonces no cuenta. 

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Pero hasta aquí llegó. Me fui, y menos mal que me fui. Me hubiera ahogado, y sé nadar, pero no quiero hacerlo eternamente. Exigía paz y daba guerra. Exigía amor y lo odiaba todo. Exigía presencia y estaba ausente. Me fui. Y no me arrepiento.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Des de siempre... y hasta nunca.

Ella se negaba a escribir sobre El Verdadero Él, porque pensaba que esa historia nunca tendría fin. Estaba convencida de que algo les ataba. Convencida de que había algo especial entre ellos.
Fue su primer pinchazo en el corazón, su primer beso, su primer amor. Para Ella, él le había salvado la vida solo con hacerla reír, solo con existir.

Creía estar ENAMORADA, creía quererle, amarte, todo de él. Y realmente a día de hoy Ella sabe que El Verdadero Él tiene muchísimas cosas buenas, demasiadas, pero visto lo visto, las malas le pesan mas.

Ahora no ha decidido odiarle, ni quererle. Ha decidido aceptar que debe escribir esta historia, porque esta vez, tiene fin. Esta vez se va a terminar, porque El Verdadero Él ya ha le ha dejado bien en claro que Ella no es nadie en especial como ella quería creer. Y por fin se ha dado cuenta.

Por fin debe cerrar este capitulo, para leer capitulo que trate de ella misma, de ella sola, el capitulo de una Ella que no necesita de un hombre para imaginar finales felices. Una Ella valiente y segura de si misma, una Ella a la que nadie le va a romper el corazón, porque el día que decida entregarlo, va a ser a alguien que sea capaz de cuidarlo. capaz de quererlo, y capaz de soportar y, a la vez, valorar tanto amor como tiene ese corazón.

Tú, esto ya se ha acabado, ahora te hablo directamente a TI, porque he necesitado que me hagas daño a propósito para darme cuenta de lo insignificante que soy para ti, pero tranquilo, no molestaré mas, no te soñare mas, no te deseare mas y sobre todo, no te pienso esperar mas.

A partir de hoy, de YA. No me importa si hay alguien en mi vida o no, a partir de ahora pasas a formar parte de esa lista de personas que no quiero que formen parte de mi vida.
ME pareces un tío increíble, pero yo a tu lado me vuelvo imbécil, y no voy a serlo ni una sola vez mas.

Se acabó. De nada.

sábado, 18 de enero de 2014

Al final resultó ser uno mas en la lista de cuentos que contar

Ella se enamoró, de nuevo volvió a entregar su corazón a alguien parecido a el hombre que Ella soñaba, Aquel era diferente al resto... Ella nunca había visto a alguien así, todos los chicos que conoció, o casi todos, eran unos creídos, chulos y prepotentes, pero Aquel no, Aquel parecía especial y distinto, parecía un chico que sentía que el amor era importante, que lucharía por Ella y la haría feliz.
Ella estaba muy feliz con su vida, así que creyó que era hora de ser mas feliz. Aquel le decía que la quería y que estaría siempre con ella, cuento que se volvió a creer a pesar de intentar no hacerlo.
Vivían lejos, así que Ella, como persona con sentimientos que es, cuando Aquel se iba, Ella lloraba, y eso pareció que para Aquel era algo malo.
Al principio, como siempre, Ella sintió que era igual que Aquel, que tenían muchas cosas en común, a los dos les habían echo daño pero ahora parecía que eran felices juntos, lo pasaban bien, las horas se marchaban volando cuando hablaban, era todo precioso, cuando se veían Ella era la persona mas feliz del mundo.
Pero un día Aquel empezó a ser... aburrido, soso, donde estaba toda esa ternura que le mostraba al principio? Donde se había ido? Volvería? Aquel aseguraba que siempre había sido así de seco, pero que ahora estaba peor porque estaba castigado, o estaba ocupado, siempre había algo por lo que no podían hablar tanto como antes, o verse.
Ella quiso creerle, pero... Ella estaba ya cansada de querer sin ser querida, así que su corazón empezó a traicionarle, y empezó a dejar de sentir algo por Aquel.
Le parecía aburrido, no sentía ese escalofrío por el cuerpo ni las famosas mariposas, podía vivir perfectamente sin Aquel, intentaba auto-convencerse de que si, porque en el fondo le gustaba estar con él, así que para que arriesgarse a perderle por algo, que según Aquel, era pasajero...

Al final Aquel la dejó, otra vez sola, cosa que prometió no hacer nunca, pero la dejó por vivir lejos, por ser "demasiado sensible", o eso decía, porque Ella no se lo creyó del todo, así que le convenció, y le confesó que era porque, si aparecía alguien que viviera cerca, prefería a aquella persona, antes que a Ella... eso la mató por dentro.

Ella no estaba ya tan enamorada como al principio, pero eso no hacia que no le echara de menos, le echaba mucho de menos... pero no podía hacer nada.

Quedaron como amigos y Aquel empezó a salir con una chica cuando ni siquiera hacia un mes que la había dejado, eso hizo sospechar a Ella, pero ya que mas daba? Todo se había quedado en nada, el miedo a perder a Aquel la había alcanzado, y a pensar de los mil esfuerzos por negar lo que sentía, por negar el dolor que le arañaba la piel desde dentro del cuerpo, Ella no puedo evitarlo y se echó a llorar.



Pero a los dos días de estar llorando sin parar, pero de hablarle a Aquel como si se alegrara por el, escondiéndole las lagrimas que de nuevo Aquel le hizo derramas, era consciente de que Aquel estaba con otra tan feliz o mas de como lo había estado con Ella... se cansó, se cansó de pasarse la vida llorando por tíos que no saben lo que es sentir, que de hacen ilusiones y promesas banas, que te arrancan el corazón sin piedad, se cansó de darles el gusto de quedarse tirada en la cama llorando y se levantó, se levanto porque entendió que...


Nadie va a animarte, tienes que levantarte sola, porque eres lo único que tienes y tendrás SIEMPRE a tu lado.









miércoles, 7 de agosto de 2013

Ella conoció a un chico

Ella conoció a un chico, vivían lejos, pero a Ella le hacia sentir mariposas en el estomago, le aceleraba el corazón cuando el chico le hablaba y cada vez se moría mas de ganas de verle.
Ella empezó a sentir algo por el chico, pensó que quizás había encontrado a alguien, a ese alguien, al que siempre había soñado.
Entre conversaciones hasta las cinco de la madrugada y mariposas Ella se enamoró, y por lo que decía el chico, parecía que también.
A los dos días de conocerse ya estaban enamorados, hablaban todo el día, llamaban por teléfono, y Ella no podía dejar de mirar la pantalla del móvil para ver si el chico lo había escrito algo, le pinto tal sonrisa en la cara en un tiempo récord que parecía imborrable, ese día, mientras Ella volvía de sus vacaciones hacia casa el chico le pidió que fuera su novia y Ella... bueno, Ella estaba muy pillada por el chico y le dijo que si.

Los dos primeros días fueron perfectos, llamaban, hablaban. Se querían tener cerca pero no podía ser, ninguno de los dos podía ir a ver al otro.
Y eso... quieras que no, cansa.
Al tercer día Ella empezó a notar cierto distanciamiento con el chico, sentía que la ignoraba, que no quería hablarle ya, se sentía un simple juguetito con el que se habían cansado de jugar. Lo habló con el chico, pero él le dijo: "tranquila preciosa, te quiero muchísimo". Y como la tonta que es, se lo creyó.

Al cuarto día Ella empezó a dejar se sentir algo, a pensar que quizás había sido tan solo un amor fugaz, de estos fuertes que recuerdas toda la vida, pero fugaz.

Al quinto día... Ella se estaba arreglando para gustarle a el chico, o quizás simplemente para hacer algo, y cuando le pregunto que si la quería de verdad, simplemente para decirle que se estaba arreglando para él, recibió una respuesta que no esperaba. Y de esa respuesta, empezó a terminar la historia.

Según el chico, aún son amigos y el la quiere, pero no le gusta esta situación  de distancia, y realmente a ella tampoco, pero... se siente idiota,

porque mientras Ella llora y le hecha de menos, a pesar de que tampoco quiere estar con él por la distancia, eso no le quita las ganas de decirle "tequiero" a cada momento y Ella no puede hacer otra cosa que callarlo y escribir una historia mas.



HE APRENDIDO:

La verdad es que aún no lo se... pero lo que si se es que la distancia es una MIERDA!


sábado, 20 de julio de 2013

Es mejor así...

Se conocían del colegio, se veían cinco días a la semana, se sentaban el uno al lado del otro, y no tenían precisamente una buena relación, pero eso no le importo a Ella, le quería, le quería de verdad, como nunca había querido a nadie. Pero El le hacía daño, constantemente, sin dejarla respirar en paz, mas cuando estaban solos todo cambiaba, El cambiaba, era un cielo, era el chico que Ella siempre había soñado con abrazar, besar...

Pero El le dolía demasiado, siempre despreciándola, siempre humillándola, insultándola, la trataba como una autentica escoria, y así es como Ella se sentía todo el transcurso de su vida junto a El.

Tenían momentos buenos, incluso una vez a El le dio por defenderla. A veces reían juntos, a veces hablaban como personas, hacían bromas, El la consolaba si la veía llorar, cosas que hacen los amigos, casi se podría decir que eran amigos, incluso una vez le confesó que Ella le importaba, aunque a veces dijera lo contrario.
Pero estaban las cosas malas, y eso es lo que impedía que lo aceptara, cuando aparecían sus amigos se alejaba o la trataba mal, se comportaba como la persona mas fría e insensible del mundo, pero Ella y su maldita manía de querer con toda el alma le traicionó una vez mas y no podía dejar de quererle ni un solo segundo del día, no podía dejar de amar ni a un solo centímetro de su piel, ni a uno solo de sus cabellos, estaba loca por El, y eso nadie podría cambiarlo, ni comprenderlo.

Ella sabia perfectamente que jamas estarían juntos, que El nunca la querría, y que si alguna vez la hubiera querido no tendría el valor de asumirlo, porque como un chico como El, iba a estar enamorado de una chica como Ella?

Y un día, todo terminó. Ya no se vieron mas porque El tubo que irse del colegio, no quería seguir estudiando.

Y al año siguiente, jugando en las pistas de baloncesto, Ella, jugaba tranquila con gente de su colegio que antes ni la miraba por culpa de las humillaciones de El, quien querría acercarse a una desconocida arriesgándose a ser tratados de igual forma que ella?

Y ese día, Ella aprendió que echar de menos a alguien no significa querer que regrese.

domingo, 26 de mayo de 2013

¿Que es un mundo feliz?

Cerró los ojos y se imaginó en otro lugar, con otro cuerpo, con otra vida. Era un lugar precioso, había arboles, un parque, casas grandes donde vivían todos sus amigos. Era un lugar seguro, podía salir por las noches cuando quisiera porque toda la gente eran buenas personas, así que nadie mandaba, porque todos sabían lo que estaba bien y lo que estaba mal. Era el lugar que siempre había querido. 

Esa tarde quedó con sus amigos en el parque de el centro, su hermana se quedó en casa jugando con su amiga y sus padres hablaban con los vecinos amablemente. 

Ella bailaba en su habitación y con la música puesta sin molestar a nadie porque las paredes eran lo suficientemente gruesas como para no molestar. Abrió la puerta de su vestidor y escogió lo que quería ponerse. Se vistió tomándose todo el "tiempo" del mundo ya que en ese lugar no hay tiempo -no se hace oscuro si no quiere y no sale el sol si aún quiere dormir-.
Bajó las escaleras hacia la cocina, cogió un bocadillo y se lo comió mientras miraba en la tele su programa favorito -en la tele siempre ponían lo que le gustaba-. Cuando terminó salio corriendo hacia el parque y allí encontró a sus amigos que la recibieron con los brazos abiertos, como siempre.


Pasaron "horas" allí hablando sobre el colegio al que les encantaba ir, porque enseñaban cosas que les gustaban a todos, sobre que habían echo ese día hasta entonces, fueron al cine, bailaron y llego la noche. Ella subió al escenario y se puso a cantar y a bailar con tres de sus amigas.

Al llegar a casa para meterse en la cama pensó en lo mejor del día, ese chico, el chico, el que la tenia loca y al que ella tenía loco, en las miradas que se habían echo esa noche, como otras tantas. Se puso el pijama, se acostó en la cama, cerró los ojos y al abrirlos...

Volvió a su realidad, a su colegio en el que se siente perdida, a su familia con la que discutía, a sus pocos amigos, a su baja autoestima, pero... se dio cuenta que en ese mundo feliz ella no pensó en nada, le pasaban las cosas solas, ella no se esforzaba, era todo demasiado fácil y lo fácil... aburre. 

Que le gusta llorar cuando se siente sola, porque ríe mas a gusto cuando esta contenta.
Que le gusta sufrir cuando alguien le hace daño, porque se siente mas feliz cuando alguien la ayuda a levantarse.
Que le gusta discutir, porque después de la discusión todo vuelve a ser igual y significa que se quieren.
Que le gusta su baja autoestima, porque se siente querida cuando alguien le dice que es guapa.
Que le gusta sentir que nadie la quiere, porque se siente como nadie cuando alguien le dice que el/ella si lo hace.
Que le gusta su vida, porque le gustan los retos y las dificultades.

Y por eso, esa noche Ella entendió, que un mundo perfecto, no es un mundo feliz.